DE UNA ENCUESTA A LA SOMBRA DE PRISIÓN POR OBRAS PÚBLICAS DEL AYUNTAMIENTO DE XALAPA.
¿ Y RICARDO AHUED BARDAHUIL FUE TRAICIONADO O ES PARTICIPE ? TIEMPO AL TIEMPO.
Juan Meza.
El Moro.
Xalapa, Ver.- En el convulso panorama político veracruzano, un escándalo emerge que podría cambiar el rumbo de la administración en Xalapa. A pesar de ocupar un lugar destacado en la reciente encuesta de Demoscopia Digital y Periódico La Jornada, donde se reconoce a los “mejores alcaldes” del estado, Alberto Islas Reyes, presidente municipal de la capital, enfrenta acusaciones que lo podrían llevar tras las rejas.
La denuncia, que involucra a Guillermo Ávila Devézze, director de obras públicas del ayuntamiento, apunta a un daño patrimonial perpetrado por estos funcionarios. La gravedad radica en la supuesta manipulación de licitaciones de obras públicas, con desvíos de recursos a favor de cómplices escondidos tras el velo de la legalidad. Este entramado involucra a arquitectos como Diego López Méndez, Gerardo Lobato Guzmán y Juan Mariano Solalinde López, quienes poseen empresas constructoras y han sido favorecidos por irregularidades en el manejo de recursos, según las investigaciones en curso.
En la Dirección de Obras Públicas, el subdirector Gerardo Lobato Guzmán se convierte en un personaje central, ya que supuestamente está encargado de establecer “tarifas” para el trámite de cobro de obras, lo que ha llevado a la inquietante frase: “depende del sapo, la pedrada”. Esta afirmación sugiere que el costo de los trámites puede variar según la situación o la influencia de quienes están involucrados. La duda persiste: ¿estará enterado de estas prácticas el secretario de Gobierno y alcalde con licencia, Ricardo Ahued?
Los xalapeños, exhaustos de los escándalos que inundan la política local, siguen de cerca cada movimiento de la administración. La posibilidad de que estas acusaciones de corrupción deriven en acciones legales representa un cambio potencial en el liderazgo de la ciudad, con implicaciones significativas para el futuro de las políticas públicas y la ejecución de obras vitales para la comunidad.
Con solo siete semanas restantes para el cierre del año y el cambio en los gobiernos municipales, la presión sobre Alberto Islas Reyes y su equipo se intensifica. El compromiso con los ciudadanos y la exigencia de claridad y transparencia cobra fuerza en un ambiente donde la ética en el servicio público se tambalea ante el poder de la corrupción.
Este episodio es un recordatorio contundente de la fragilidad de la confianza en los líderes municipales. La ciudadanía demanda justicia y un verdadero compromiso para asegurar que el bienestar colectivo no se convierta en el botín de unos pocos. Una respuesta clara y contundente ante estas acusaciones es imperativa para restaurar la legitimidad en la administración pública de Xalapa.
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